"A las plantas las endereza el cultivo; a los hombres, la educación". Barthélemy.

lunes, 14 de octubre de 2013

Cuentos para niños de 8 a 12 años


A partir de los ocho años empieza a despertarse la emoción artística en tus hijos. Les interesa la descripción detallada del relato. Todas aquellas historias emocionantes o que les mantengan en vilo hasta el final les harán identificarse con los personajes y sentirse parte de la historia.


No olvides que tú juegas un papel muy importante.
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Tu forma de explicar la historia y de describir los personajes hará que les fascine más o menos el relato.
A esta edad es frecuente que tu hijo te pregunte: “¿Esto pasó de verdad?” o “¿Esta historia es verdadera?”. Para satisfacerle procura contarle narraciones históricas, científicas o personales (le encantará que le cuentes anécdotas de tu infancia). Tampoco hace falta que abandones la ficción del todo; no todos hemos viajado por los cinco continentes ni nos hemos bañado en los Mares del Sur, pero podemos poner un poco de salsa a la historia.
Si la anécdota no es del todo cierta debes decir la verdad a tu hijo: “Más o menos me ocurrió algo parecido pero he adornado un poco la historia para hacerla más divertida. ¿Te ha gustado?”.
El libro “Sobre las hadas” nos ofrece una selección de cuentos para esta franja de edad que incluye a autores como Andersen, PerraultGrimm, Wilde, Kipling, Defoe, Dahl, Sand o los cuentos de Selma Lagerlof:  El maravilloso viaje de Nils 
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La narración de cuentos no deja de ser una primera “lectura oral” que puede ayudar a que se despierte en tu hijo el placer por la lectura.
A partir de los ocho años es muy probable que tu hijo prefiera leer sus propios libros a que tú le cuentes historias. Sentirá predilección por algunos temas en especial: aventuras, poesía, historias de pandillas, libros de humor, libros informativos,países diversosanimalescienciadeportes,invención y juegos, etc…
Alrededor de los 12 años comienzan a interesarse por libros de suspense e intriga, aventuras peligrosas, novelas realistas, biografías…

jueves, 12 de septiembre de 2013

LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN.

AYUDAS MATERIAL ESCOLAR

A/A de las familias:
 
Nos ponemos en contacto con ustedes para informarles de que la Cruz Roja de Puertollano ha convocado unas ayudas económicas para material. Está destinada a familias con dificultades económicas.
 
Para informarse y presentar la solicitud deben dirigirse al centro de Cruz Roja en Puertollano, en Plaza Vía Crucis nº 3.
 
LA FECHA LÍMITE ES EL LUNES 16 DE SEPTIEMBRE DE 2013.

martes, 11 de junio de 2013

LOS ALUMNOS DE CUATRO AÑOS SE LO PASAN BOMBA APRENDIENDO.

Elaboramos nuestro barco pirata y después nos lo comimos!










...buscamos el tesoro pirata,y lo encontramos!








¡Bravo campeones!


lunes, 3 de junio de 2013

Cuando los padres se entrometen


Fotografía de Phaewilk
Esta entrada está dedicada a las familias con hijos de la edad de Educación Primaria, de los 6 a los 12 años. En ella nos vamos a referir a los padres y madres que intervienen directamente cuando sus hijos tienen conflictos con alguno de sus compañeros. Como veremos a continuación, suelen empeorar las cosas en la mayoría de los casos.
DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO
Los conflictos entre los niños son bastante frecuentes en la escuela, basta con pasar no más de diez minutos en un patio de recreo para ilustrarse cientos de casos reales. No me estoy refiriendo a situaciones de violencia o acoso escolar. Me refiero a los habituales enfados de “ya no soy tu amigo”, “ya no juego contigo”, “me has insultado”… como se dice en mi zona: “ya no te junto”.
Los motivos suelen ser bromas, cambios de preferencias entre los amigos, disputas por un juguete o similares. Esos conflictos suelen ser bastante superficiales, normalmente los niños los resuelven pacíficamente y en poco tiempo: a primera hora de clase dejan de ser amigos, y al terminar el recreo ya son tan amigos como antes.
A veces, los educadores mediamos quitando importancia a la “ofensa” y animando a la reconciliación: “pídele perdón y volved a ser amigos”. Es una medida que suele resultar eficaz. Otras veces tenemos que ser árbitros de multitud de situaciones y como la justicia, solemos ser ciegos y desgraciadamente no siempre acertamos… pero son asuntos menores.
CUANDO LOS PADRES SE ENTROMETEN
Pero en algunos casos, el enfado dura algo más o sucede al final de la mañana, de manera que no da tiempo a la reconciliación y los chicos se van a casa con el enfado.
Como es normal, el enfado se comenta en casa. Algunos padres actúan con bastante sensatez, como lo hacemos los educadores en el colegio, pero algunos prefieren tomar cartas en el asunto a la primera y pasan a la acción con un: “se va a enterar ese niño mañana”.
Al día siguiente el papá o la mamá de ese niño ofendido la emprende con el otro niño o niña en cuestión, que por cierto muchas veces no se acuerda de lo que sucedió, y ya tenemos el problema. He visto como algunos padres reprendían a los niños delante de sus padres, poniéndolos en la tesitura de “defender” a sus hijos y responder. Si ven que tratan a su hijo con malos modos, hablando de adulto a niño, ellos responde de forma más bien agresiva.
El conflicto pasa de los niños a los padres y la situación empeora. Un problema que era de niños, ahora pasa a ser un problema de adultos, con soluciones de adultos: se puede pasar a insultos que no se deberían escuchar en una escuela, hasta las amenazas, agresiones físicas o llegar a la denuncia.
QUÉ HA OCURRIDO
Como ven, cuando los padres se entrometen en este tipo de situaciones, suelen empeorarlas. El motivo creo que es muy sencillo: una situación infantil, se ha analizado y querido resolver con perspectiva de adulto.
Como he dicho, los niños no suelen guardar rencor, son más propensos a perdonar y generalmente la dinámica habitual es que esos pequeños problemas los solucionan ellos solos.
Los adultos, lo analizamos como adultos, con sentimientos más fuertes de rencor, venganza y menos de perdón. Cuando ya se produce un enfrentamiento entre padres, la situación pasa a otro nivel de gravedad en la que se ven involucrados los propios chicos y que claramente empeora y enquista las cosas.
ENTONCES, QUÉ HACER
No se trata de mirar para otro lado, sino de valorar las situaciones en su justa medida y según las perspectiva de los propios niños. En esto, creo que los educadores deberíamos ser una voz autorizada.
Los adultos (padres y educadores) debemos mediar en estas edades y enseñarles a resolver los problemas interpersonales de forma adecuada. Normalmente, les podemos ofrecer pautas y estrategias de actuación.
Tenemos que estar atentos cuando esos conflictos van a más: en ese caso sí debemos intervenir, intentando impartir justicia y corrigiendo, probablemente con más contundencia.