"A las plantas las endereza el cultivo; a los hombres, la educación". Barthélemy.

lunes, 21 de enero de 2013

Empatía ¿Te suena?



La empatía es una de las competencias emocionales más importantes del ser humano: probablemente una de las características que más nos distingue del resto de los animales. En esta entrada os explicaré en qué consiste, como se despliega en la vida real y cómo enseñarla a los más pequeños.
EN QUÉ CONSISTE
De una manera sencilla la empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona. De acercarse a ver la vida, el mundo y las circunstancias como probablemente las vea, piense y sienta la otra persona. Consiste en salir de uno mismo para ver el mundo desde los ojos del otro.
Esa capacidad implica comprender la perspectiva que tiene la otra persona. También supone ajustar nuestra perspectiva a la de la otra persona.
CÓMO SE DEMUESTRA
La definición parece muy filosófica pero ¿Cómo se demuestra la empatía en el día a día? Yo os sugiero algunas claves muy sencillas:
  • Escuchar al otro, dejándolo hablar, sin interrumpirle y atendiendo a lo que nos dice y cómo nos lo dice .
  • Hacer un esfuerzo por entender lo que nos quiere decir y lo que siente.
  • No hablar de uno mismo. ¿Cuántas veces nos encontramos a personas que le has comentado algo que para ti es muy importante y enseguida quiere compararse contigo y se pone a hablar de sí mismo? Si estamos escuchando, el otro es  el centro.
  • Traducir para que se sienta comprendido. Eso quiere decir intentar repetir lo que nos han dicho para que la persona sienta que efectivamente hemos captado su mensaje.
  • Escuchar sin juzgar. En la empatía no es necesario emitir juicios sobre la otra persona.
  • Evitar el consejo “facilón”. “No pasa nada”, “verás como no tiene importancia”, “tú no le hagas caso a eso”, “tranquilo… son consejos fáciles que normalmente no ayudan a la empatía.
EN LOS NIÑOS Y NIÑAS
Los niños y niñas no tienen desarrollada esa capacidad hasta los 9 0 10 años aproximadamente. No tienen la habilidad natural de entender lo que le sucede al otro. Sin embargo, les podemos ayudar a entenderla. Simplemente haciéndole la observación “imagínate que es a ti a quién te pasa” o “”Cómo te sentirías si tú…“
PARA TERMINAR
Desgraciadamente es una capacidad bien escasa. Al menos así lo percibo en mi entorno. Quizás abundan más las personas que llamo “Mi yo-yo” que solo saben hablar de sí mismas. Son personas que no te escuchan, que rápidamente quitan importancia a lo que tratas de comunicar o que  te juzgan desde su propia perspectiva.
Educar en la empatía es una buena inversión y si esta abundara más, seguro que nos iría un poco mejor. ¿Qué os parece?

viernes, 18 de enero de 2013

VISITA AULA DE NERGIA RENOVABLE (IBERDROLA)

LOS ALUMNOS DE 5º Y 6º DE E. PRIMARIA VISITAN EL AULA DE ENERGÍA RENOVABLE DE IBERDROLA EN PUERTOLLANO.















jueves, 17 de enero de 2013

ESCOLARIZACIÓN 2013-2014 (PLAZO ORDINARIO)

PINCHA EL ENLACE Y CONOCE TODAS LAS DIRECTRICES  DEL PROCESO DE SOLICITUD DE ESCOLARIZACIÓN, EN CENTROS DE EDUCACIÓN INFANTIL Y PRIMARIA, CURSO 2013-2014. EN NUESTRO BLOG TENEMOS UN ENLACE DIRECTO AL PROGRAMA PAPAS 2.0.  GUÍA PARA PADRES (BORRADOR)

No lo sobreprotejas




Los educadores y profesionales que trabajan con niños y jóvenes con necesidades educativas especiales (n.e.e.) suelen insistir a las familias en que no sobreprotejan en exceso a sus hijos. Puede decirse que es una “queja habitual” de los que trabajan en este campo.

Las familias, por su parte, también manifiestan su malestar ante la insistencia de los educadores: se sienten incomprendidos en esta actitud y no siempre alcanzan a entender la importancia de esta exigencia.
¿De qué conductas estamos hablando?
Cuando se habla de sobreprotección excesiva, se refiere a conductas como las siguientes:
  • Realizar en lugar de los hijos, aquellos aspectos referentes al autocuidado, higiene personal, alimentación, vestido… que podrían hacer por sí mismos o serían capaces de aprenderlo.
  • Estar excesivamente pendientes de su seguridad, impidiéndoles moverse o actuar con cierta libertad, por miedo a que le pueda ocurrir algo.
  • Reaccionar con prontitud ante cualquier contratiempo o dificultad, no dando la oportunidad a que los chicos o chicas intenten resolver por ellos mismos los problemas o inconvenientes con los que se encuentran.
  • Mostrarse excesivamente compasivos sin necesidad.
Actitud comprensible
Que las familias de los niños y jóvenes con n.e.e. sean sobreprotectoras en exceso es una actitud comprensible. Probablemente solo estando en su piel se alcanzaría a comprenderlo. Es posible que esta sea la respuesta natural e instintiva a verlo más vulnerable e indefenso.
También es una forma de manifestar el amor incondicional, de hacerle la vida un poco más agradable, haciéndole las cosas más fáciles. Probablemente, la sobreprotección excesiva sea para las familias una forma de “hacer algo por ellos”, de sentirse útiles como padres y no permanecer con los brazos cruzados.
Por qué no es adecuada
Sin embargo, la sobreprotección excesiva, aunque resulte comprensible, es una actitud inadecuada porque en el fondo, ralentiza el desarrollo de la propia autonomía personal.
Cuando se habla de niños y jóvenes con n.e.e. el objetivo principal de la intervención educativa es desarrollar al máximo su autonomía personal. Es decir, que en la medida de sus posibilidades, estas personas consigan el máximo nivel de autonomía y por tanto, cuanto menos dependientes sean, mucho mejor.
Para unos chicos, por sus condiciones personales, esta autonomía será muy limitada, pero para otros muchos, las posibilidades de autonomía son mayores. La sobreprotección excesiva frena el desarrollo de su autonomía y aumenta la dependencia.
¿Qué hacer entonces?
Para estimular la autonomía la norma general puede ser que todo lo que su hijo o hija pueda hacer por sí mismo, sin poner en peligro evidente su seguridad, que lo haga.
Se puede concretar en algunas actuaciones como las siguientes:
  • Que realice en casa todos aquellos hábitos de autonomía referentes a higiene personal, autocuidado, vestido, alimentación, etc que tiene adquiridos en el centro educativo. Hablen con sus educadores y hagan una lista de aquello que es capaz de hacer.
  • Tómense como compromiso que aprenda a hacer por sí mismo uno o dos hábitos al mes, dentro de sus condiciones personales. Igualmente hablen con sus educadores y le podrán indicar qué hábitos son más adecuados afrontar y cómo enseñarlos.
  • Cuando se encuentre con una dificultad o inconveniente, no intervengan de inmediato: denle unos instantes para que intente buscar alternativas y solución. Si es necesario, pueden ayudarle facilitándole pistas u orientaciones para resolver la situación.
  • Piensen que desarrollar su autonomía es lo mejor que educativamente pueden hacer por su hijo o hija: eliminen pensamientos de compasión o la idea de que ustedes lo pueden hacer mejor y más deprisa.
  • Aleccionen a los demás miembros de la familia. A veces, los que favorecen la sobreprotección no son precisamente los padres sino otros familiares. Anímeles a contribuir al desarrollo de su autonomía.
  • Refuercen a su hijo o hija por los logros que en este aspecto consiga y háganle sentirse satisfecho por las conquistas realizadas.
Cambiar actitudes de sobreprotección por actitudes de desarrollo de la autonomía personal, no debe ser fácil, al contrario, es complicado y requiere determinación. Probablemente se encontraran con personas a su alrededor que no les comprenderán y reprocharán su cambio de actitud.
Los educadores, personas formadas especialmente para ello, le animarán y le ayudarán a entender que están realizando lo correcto.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Las tres llamadas de atención


 

Tomada de MorgueFile.com
“Le llamo veinte veces la atención y no me hace caso”; “hasta que no me enfado de verdad no viene”; “paso todo el día gritándole… ” Seguro que a muchos de vosotros, papás y mamás os suenan estas quejas porque las vivís en vuestras propias carnes.

La llamada de atención es una de las técnicas básicas en la educación de los hijos. Cuando se utiliza correctamente puede resultar muy eficaz, ahora les explico cómo hacerlo.
LIMITARLAS A TRES
En lugar de veinte veces, lo ideal es que las llamadas se limiten siempre a tres. De esta forma los niños y niñas aprenden que ese es el límite: mejor tres que veinte.
GRADUARLAS
Algunos padres no gradúan las llamadas de atención: la primera es ya de máxima intensidad. Graduar el tono de las llamadas de atención les confiere más eficacia.
La primera se hace en un tono amable, en realidad es una petición: “por favor, límpiate primero los dientes y después te sientas a ver la tele”.
La segunda se hará en un tono más serio y contundente, pero sin necesidad de gritar: “Te he dicho que te limpies los dientes y que después podrás ver la tele”.
La tercera y última, sin gritar, con contundencia y adelantando las consecuencias: “límpiate los dientes ya o no verás la tele en toda la tarde”.
Si la tercera tampoco resulta efectiva pasamos a la acción: le obligamos a limpiarse los dientes y llevaremos a cabo la medida.
VENTAJAS
Graduar las llamadas de atención permite al niño conocer la importancia de la orden y de la situación en la que se encuentran.
Limitarlas a tres, tiene como ventaja que son tomadas más en cuenta, no tenemos que agotarnos y aprende que si no se cumplen las normas, hay consecuencias.

lunes, 24 de diciembre de 2012

FESTIVAL DE NAVIDAD 2012

DISFRUTA DE LAS MEJORES IMÁGNES DE NUESTRO
ENTRAÑABLE FESTIVAL DE NAVIDAD.